ActualidadLa
fortaleza, tenacidad y sabiduría de las mujeres son los recursos más
desaprovechados de la humanidad. En este nuevo milenio más mujeres se
suman para erradicar esa desvalorización, dispuestas a encontrar
soluciones que las conduzcan a un mejor mañana, libre de violencia, y la
comunidad internacional ha dado luz verde para continuar apoyándolas.
El
registro del Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala,
Inacif, revela que 657 mujeres fueron asesinadas violentamente, de enero
a noviembre del año pasado, la mayoría con arma de fuego y por asfixia,
un bajo porcentaje con arma blanca y 3,691 fueron ultrajadas
sexualmente. Estos datos han ido en aumento cada año, lo que ha puesto
en alerta a la sociedad y comunidad internacional para trabajar
proyectos que generen un mejor bienestar para las mujeres y sus
familias.
“La
violencia contra las mujeres no es natural, es aprendida. Los hombres
no nacen agresores, lo aprenden en el entorno patriarcal machista,
familia, escuelas, medios de comunicación, iglesias y comunidades. Es
una situación compleja, difìcil de erradicar, pero sí se puede lograr
cambiar la visión para recobrar la dignidad de las mujeres, su derecho a
la igualdad, a una vida libre de violencia. Para ello, todos tienen que
involucrarse en el proceso desde el lugar que les compete”, afirma
Hilda Morales Trujillo, jefa del departamento de coordinación de
atención a la víctima del Ministerio Público.
[“Una
ciudad segura para las mujeres debe generar confianza, para que se
conduzcan con seguridad al desempeñar sus labores diarias, en la calle,
escuela, mercado y centros de salud, sin el temor a ser víctimas de
violencia y, si existe esto, es necesario que existan mecanismos
suficientes para hacer las investigaciones prontas y rápidas, para que
el hecho sea investigado y no quede en la impunidad”.
Hilda Morales Trujillo, Magistrada de Conciencia.]
La
misión que han emprendido las mujeres se fundamenta en erradicar y
prevenir todas las formas de violencia de las que son víctimas, en todos
los ambientes donde se desenvuelven. Ese desafío ha comenzado con
acciones concretas como las propuestas de alumbrado público en centros
universitarios y mayor vigilancia, una educación con cariño, igualdad y
equidad; independencia y amor propio que las empuje a caminar solas, así
como el aseguramiento de un sistema legal garantizado que las motive a
denunciar la violencia intrafamiliar.
En armonía con los
Convenios Internacionales Belem Do Para, la legislación nacional y con
la campaña “Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres”,
impulsada por el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon,
surgen nuevas propuestas para combatir este flagelo. Es ahí donde se
marca una nueva fase para el país, en donde diversos donantes avalan los
proyectos encaminados en este sentido.
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| Grupo de mujeres participantes en el proyecto del mural “Ciudades seguras, libres de violencia”, y representantes de ONU-Mujeres y Zonta Internacional. |
Un
grupo de señoras empoderadas de sus derechos decidieron pintar un mural
en el Parque Navidad, Zona 5, su objetivo fue manifestar la inseguridad
en la que viven, pero también plasmar mensajes positivos, sueños y
esperanzas. La experiencia ayudó a reflexionar en que juntas podían
aunar esfuerzos para movilizarse y fomentar espacios libres de
violencia. Esta actividad forma parte de las acciones del proyecto
“Ciudades seguras, libres de violencia”, coordinado por ONU- Mujeres.
“Este
proyecto propone fortalecer los derechos de las mujeres y fomentar
espacios sin violencia. Para conseguirlo se trabajan diversas
actividades a nivel de Gobierno, Congreso, Municipalidad, sociedad
civil, grupos de mujeres y Universidad de San Carlos de Guatemala, Usac,
a través del Instituto de la Mujer”, explica Anabella Cerezo de García,
coordinadora del proyecto de Ciudades Seguras, capítulo Guatemala.
Los
objetivos del proyecto también están encaminados a fortalecer la
política municipal con enfoque de género, con mujeres de grupos de base
que pertenecen a diferentes distritos de la ciudad. Además, de generar
conocimientos con la temática de seguridad, derechos y empoderamiento, a
través de cursos, teatro, oratoria y muralismo.
[“A
través de la capacitación que recibí, me impactó el hecho de valorarme
como mujer, darme cuenta de que las mujeres son libres de tener los
hijos que deseen, que no deben permitir que las obliguen a tener sexo
cuando no quieren. Todo este aprendizaje lo he llevado a la comunidad”.
Ana María Pivaral]
En Guatemala la experiencia con esta
temática dio inicio en 2008, a través de ONU-Mujeres, con el
financiamiento de Zonta Internacional, quien ha pagado para su
ejecución, de 2008 al 2010, 500 mil dólares americanos; cifra que
también volvió a donar para el período de 2010 al 2012, afirma la
española María José Landeida, vicepresidente de esa organización,
durante una visita reciente que hizo al país para supervisar los avances
de los proyectos.
En Livingston se comenzó el primer proyecto
piloto financiado por la cooperación española. Se trata de un modelo de
participación ciudadana en colaboración con organizaciones de mujeres y
autoridades locales para promover la incorporación de la perspectiva de
género en las políticas locales de seguridad ciudadana, a través de
acciones de intervención territorial, sensibilización y talleres sobre
liderazgo. En un documento de experiencias, Ana Güezmes García,
directora regional de ONU-Mujeres para México, Centroamérica, Cuba y
República Dominicana, explica las vivencias de ocho mujeres de
Livingston, en quienes deja evidenciada la importancia de su
empoderamiento, capacitación y apoyo a sus comunidades. Hace referencia
de la historia de Alba Batres, alcaldesa comunitaria en Puerto Barrios,
quien vincula todas sus acciones al Programa de Ciudades Seguras, quien
tenía como meta trabajar con 20 grupos de mujeres, sin imaginar que
luego de un año intensivo de trabajo, el número aumentaría. En la
actualidad colabora con 600 grupos, por lo que está convencida de que
“los espacios están allí, solo hay que tomarlos”.
Güezmes afirma
que el mensaje es concreto, tal como lo señala Michelle Bachelet,
directora ejecutiva de ONU-Mujeres y Secretaria General Adjunta de las
Naciones Unidas: “El problema de la inseguridad ciudadana sí tiene
solución y es viable. No es fácil ni sencillo, pero es posible. Se
requieren estrategias integrales que consideren el desarrollo del
sistema de justicia, los valores democráticos, ciudadanos, la
prevención, una legislación adecuada junto con la responsabilidad y el
compromiso de todos los actores políticos sociales. Solo la articulación
contra la impunidad y el crimen organizado nos permitirán enfrentar
esta amenaza y debemos hacerlo como hay que hacer las cosas para que
sean efectivas: con la participación de las personas y las comunidades.
Por supuesto, con la participación central de las mujeres”, afirma.
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En
2009 la experiencia de generar un mejor porvenir para las mujeres cobra
vida en la ciudad. Las actividades que se plantean tienen como objetivo
garantizar espacios públicos libres de violencia para las mujeres y las
niñas, por lo que se coordina un trabajo colectivo con autoridades
locales, organizaciones, redes de mujeres, medios de comunicación y
universidades. El enfoque de las acciones giran en torno a la
recuperación de espacios públicos y sensibilización de los derechos de
las mujeres. Es así como se diseñan campañas y se formulan planes de
seguridad a nivel local para que vayan incluyendo un enfoque de género,
explica Viviane Plata, responsable del proyecto Ciudades Seguras en
Guatemala y El Salvador.
A través de esta sensibilización es
posible cimentar paulatinamente una base de actitudes positivas y
cambios de actitudes arraigadas. Es todo un proceso y llevará tiempo ver
los resultados, aunque las pequeñas acciones puestas en marcha se
pueden evaluar como las de incidencia política. En el caso de Guatemala,
este proceso de evaluación se podrá hacer porque el proyecto incluye
financiamiento para medidores de 2013. “Se mide a través de las
percepciones de seguridad ciudadana de las mujeres como cuando hacen
caminatas en demanda de sus derechos, logran accionar cuando requieren
iluminación en sus ambientes donde se movilizan y se monitorea el índice
de violencia”, agrega Plata.
Con visión mundial
Landeida
explica que Zonta Internacional financia diversos proyectos son
propuestos en la convención y se someten a votación de las 2,500
representantes de todos los clubes, guiadas con los lineamientos que se
trabajan. Así fue como se propuso el tema “Un mundo libre de violencia
para las mujeres”, con el propósito de que las féminas tengan los mismos
derechos que los hombres, acceso a la educación, a la seguridad social y
a la legalidad. Además se tienen proyectos relacionados con el avance
del estatus de la mujer y con enfoque de la violencia. Por ejemplo en
2010 fue aprobado un proyecto de dos años en Cambodia, Nepal y Uganda,
para no permitir las quemaduras que los hombres provocan a las mujeres
para librarse de ellas.
El otro proyecto aprobado es el de
Haití, enfocado en la seguridad, empoderamiento de las mujeres y de sus
familias. Después de todas las catástrofes que hubo en este país la
población quedó muy afectada, en especial las mujeres, quienes mueven a
las comunidades. “Nuestra visión es que los proyectos deben ir enfocados
a las necesidades que ellas como mujeres tienen y no a la
infraestructura”, explica Landeida.
También serán beneficiadas
mujeres de Liberia que sufren de fístula: es un problema que presentan
las jóvenes, pues cuando van a dar a luz si su cuerpo no está preparado
para ello se les forma un canal entre la vía urinaria, genital y rectal,
lo cual provoca incontinencia urinaria el resto de su vida; se les
dificulta caminar porque sus nervios quedan oprimidos. Al no poder
controlar su proceso urinario mantienen una higiene poco apropiada, por
lo que son rechazadas por el pueblo. Por eso Zonta está apoyando
económicamente en los hospitales para que sean operadas y de esa forma
se integren en la sociedad. Es una operación relativamente fácil, no
cuesta mucho y cambia la vida de las mujeres. Esta organización también
apoya en Ruanda a las embarazadas que tienen VIH-sida, para que no lo
transmitan al feto de tal manera que nazcan libres del virus, ya que
muchas no controlan esta situación, como aquellas que son víctimas de
violaciones en las guerras.
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Hilda
Morales Trujillo, jefa del departamento de Coordinación de atención a
la víctima del Ministerio Público, explica que en 2005 surge la primera
Oficina de atención a la víctima en la capital. Después con base al
presupuesto que obtiene el MP se logra extender su cobertura a nivel
nacional, al establecer 35 oficinas: una por departamento y otra más en
algunos municipios en donde hay un mayor número de denuncias de
violencia contra la mujer. Estas se instituyeron en una buena práctica:
ofrecer un servicio de atención integral, psicológico, médico, legal y
social con apoyo de trabajadoras sociales. Posteriormente, el modelo de
atención integral se instituyó en la capital, prestando atención a
víctimas las 24 horas, los 365 días del año. El objetivo es tratar de
concentrar el mayor número de diligencias en una sola oportunidad para
evitar que las mujeres sean citadas varios días, incluso reducir sus
desplazamientos a varias instituciones para lograr este objetivo. Esto
favorece porque se evita que ellas se revictimicen pues no requieren
narrar lo sucedido en varias oportunidades, lo cual permite a su vez que
se agilice el proceso.
El servicio integral, entonces, implica
que cuando las mujeres llegan al Ministerio Público a presentar una
denuncia son atendidas por una psicóloga, quien las ayuda emocionalmente
ante la crisis que presentan. Cuando ya están en capacidad de presentar
la denuncia, la psicóloga las acompaña. Esta oficina también se ubica
en ese edificio, es como una especie de clínica en donde se encuentran
todas las especialidades para su atención. Luego de que presentan la
denuncia ante la auxiliar fiscal son referidas a la oficina del Inacif,
se les hacen los exámenes médico forenses correspondientes para ser
atendidas según sus necesidades; por ejemplo, si están lesionadas
gravemente se les brinda una atención médica inmediata, incluso si fue
violencia sexual, se les provee de antibióticos o antirretrovirales,
para prevenir enfermedades de transmisión sexual o el Virus de
Inmunodeficiencia Humana, VIH, y la anticoncepción de emergencia.
Desde
el MP se tramitan las medidas de protección. Se cuenta con una
coordinación con el Organismo Judicial mediante un Juzgado de Paz móvil,
que se estaciona frente al MP. De lo contrario se tramitan las medidas
de seguridad en coordinación con el OJ, ante el Juzgado de Paz Penal de
turno que está en la Torre de Tribunales. Si se trata de horas nocturnas
se tramita la medida a través de la vía electrónica, esperando que
regrese por la misma vía, sin que la víctima tenga que desplazarse al
OJ, y se va desde el MP con la orden para que la policía le preste
protección. Este modelo de atención integral se amplió también a Villa
Nueva, el año pasado, con base en los índices altos de violencia contra
las mujeres que se denuncian en la fiscalía de esa localidad. Este año
se tiene planificado ampliar la cobertura del modelo de atención
integral a Escuintla, Cobán, Huehuetenango y Sololá. De esta manera se
cumple con el plan estratégico de la Fiscal General, y lo que dice la
Ley contra el femicidio y otras formas de violencia contra la mujer,
señala Morales.
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Guatemala,
Honduras y México fueron escenario de apoyo, solidaridad e interés por
el tema de la violencia contra las mujeres. Este año se tuvo la visita
de la Delegación de la Iniciativa de Mujeres Nobel, conformada por un
grupo de 20 personas: periodistas, cineastas, artistas, empresarias y
activistas de Canadá y Estados Unidos. La misión estuvo liderada por
Jody Williams de EE. UU. y Rigoberta Menchú Tum.
Su objetivo
estuvo enfocado en tratar el tema de la violencia contra la mujer;
realizar una investigación sobre ello, por qué ha sido utilizada como
una herramienta para silenciar a las defensoras de los derechos de las
mujeres; esclarecer los hechos de femicidio en el país y combatir la
impunidad contra estos hechos.
Walda Barrios Klée, socióloga,
quien formó parte de la organización de esta actividad en Guatemala,
expuso que esta congregación se encarga de vigilar, respaldar
políticamente e investigar sobre la situación de las mujeres en el
mundo. Es la segunda vez que se lleva a cabo, la agenda de la primera
experiencia fue similar, se tuvo un encuentro con organizaciones de
mujeres, defensoras de los derechos humanos, funcionarias públicas, y en
ese entonces recién acababan de aprobar la Ley contra el Femicidio y
otras formas de violencia hacia la mujer. En esta oportunidad fue
prioridad el seguimiento a la violencia, la defensa del territorio y el
respaldo de las defensoras de los derechos humanos.
La
delegación considera que es necesario abordar el tema a nivel regional,
como un “eje fundamental y rector”, para erradicar la violencia en todas
sus expresiones: física, sexual, psicológica y patrimonial. Además, se
reunieron con lideresas comunitarias que trabajan por los derechos de
las mujeres en el área rural, con el fin de conocer las estrategias que
están implementando para combatir estos hechos. La delegación comunicará
a organizaciones de la sociedad civil que trabajan en esta temática, de
los resultados que se generaron en las reuniones y harán un informe que
contenga recomendaciones para los gobiernos de la región y para
tomadores de decisión en Estados Unidos y Canadá.
Foto: Cortesía Mujeres Premio Nobel
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Cuando
tenía cinco años sus padres se la llevaron a Estados Unidos, al llegar a
la adolescencia regresó a Guatemala, justamente en los peores años de
la guerra interna, tres años después volvió a Estados Unidos, en donde
contrajo matrimonio. Ocasionalmente visitaba su país, y cada vez se daba
cuenta de la situación en que vivían las mujeres: quienes eran
torturadas, violadas y asesinadas. Su espíritu de lideresa empezó a
despertarse, y en las comunidades chapinas del sur de California puso en
marcha algunas acciones positivas para el bienestar de las mujeres. Al
estar en estos grupos decidió capacitarse para incluirse en la campaña
de Listón Blanco, que se inició en Canadá, a raíz del asesinato que
cometió un hombre en 1989, contra 14 mujeres adolescentes que cursaban
una carrera destinada a hombres. Esa oportunidad le valió para entender
que es importante dirigir campañas para hombres en contra de la
violencia hacia las mujeres y este enfoque es el que el movimiento MIA,
Mujeres Iniciando en las Américas, propone. Desde hace tres años Lucía
se comprometió personalmente a emprender una misión importante en
Guatemala, replicando el mensaje de la campaña en centros educativos,
tanto del nivel primario, como secundario y universitario.
“Asumí
esta responsabilidad porque mis hijos están grandes, cada uno ha
formado su vida, mi esposo tiene la misma visión que yo. El año pasado
estuve casi todo el año proponiendo el tema en diversas organizaciones
sociales y gubernamentales, pero fue difícil convencer sobre el objetivo
del proyecto, aunque hubo centros educativos y la USAC, que permitieron
que impartiera la capacitación, incluso en esta universidad se aprobó
el primer diplomado con ese enfoque, y se está educando a hombres para
que se vuelvan nuestros aliados en replicar que la violencia hacia la
mujer no debe existir”, afirma Lucía Muñoz, quien creyó en el proyecto, y
tuvo la paciencia para obtener este gran logro: la aprobación de una
sucursal en el país de la entidad extranjera MIA, Mujeres Iniciando en
Las Américas, según Acuerdo Ministerial de Gobernación 76-2012,
publicado el mes pasado en el Diario Oficial de Centroamérica.
Guatemala
tiene aliados que buscan promover una cultura de paz, con igualdad y
equidad, y estas nuevas visiones están siendo aprovechadas para atender
la problemática desde su experiencia, con resultados importantes.
Por Margarita Pacay
Fotoarte: Gerber Sarazúa
Fotos: Paul Devaux y Servicios
Fotos: Cortesía ONU-Mujeres Guatemala
Fuentes:
Hilda Morales Trujillo, jefa del departamento de coordinación de
atención a la víctima, del Ministerio Público. Anabella Cerezo de
García, coordinadora del proyecto de Ciudades Seguras, capítulo
Guatemala. María José Landeida, vicepresidente de Zonta Internacional.
Ana Güezmes García, directora regional de ONU- Mujeres para México,
Centroamérica, Cuba y República Dominicana. Alba Batres, alcaldesa
comunitaria en Puerto Barrios. Viviane Plata, responsable del proyecto
Ciudades Seguras en Guatemala y El Salvador. Walda Barrios Klée,
socióloga. Lucía Muñoz, del movimiento MIA, Mujeres Iniciando en Las
Américas. Modelos: Diego Arias y Jennifer Menegazzo.